martes, 25 de julio de 2017

Salomón y el demonio Asmodeo

La tradición judía relata que cuando el rey David se encontraba en los umbrales de la muerte, llamó a su hijo y sucesor, Salomón, para la despedida final. Salomón era joven, inexperto y estaba muy preocupado por la corona que pronto sería suya. Le rogó a su padre que le dejara algo que pudiera serle de ayuda en tiempos de crisis. Su padre le dió un joyero que contenía una moneda. "Cuando te encuentres en aprietos", dijo David, "abre este estuche y mira la cara de la moneda. Pero cuando te encuentres en la cima del bienestar, vuelve a abrirla y dale la vuelta y mira el lado opuesto. Que Dios sea contigo, hijo mío". Y murió.

Los años pasaron y Salomón se encontró asediado por problemas graves. Entre los altos rangos de sus oficiales mayores se gestaba una rebelión. Las varias esposas con las que había casado le exigían opuestos caprichos, llegando incluso a construir altares para los dioses extraños que en sus países de origen acostumbraban a idolatrar. El inmenso peso económico y logístico de construir el primer Templo para el Dios de Israel era casi imposible de resistir.

Salomón estaba abatido y apesadumbrado cuando recordó el consejo de su padre y abrió el joyero. En la cara de la moneda leyó las palabras hebreas: Gam zeh ya'avor que significan "Esto también pasará". Se sintió profundamente reconfortado por el mensaje y volvió a tomar el control de su destino con confianza y decisión. Se superaron los obstáculos. Se disipó la rebelión. Se terminó el glorioso Templo de Dios, un Templo cuya gloria física y espiritual ensombrecía toda forma de culto pagano en Israel. Los barcos de Salomón surcaron los mares y trajeron gran prosperidad a su pueblo. Desde todos los lugares, los altos y los poderosos hacían peregrinaciones para rendir tributo a Salomón, a sus riquezas y a su sabiduría. Sentado en el cenit, Salomón olvidó las últimas palabras de su padre. No volvió a abrir el joyero.

Fue entonces cuando Asmodeo, Rey de los Demonios, golpeó la puerta de su corazón. Según la leyenda, Asmodeo había sido llevado encadenado ante el rey Salomón y convertido en su esclavo. Tener tanto poder sobre el Rey de los Demonios era otro logro supremo que enriquecía el orgullo de Salomón e aumentaba su sensación de ser invencible.

Sucedió que cierto día, el Rey le dijo a Asmodeo que no entendía cuál era la grandeza de los demonios, si el rey de todos ellos podía ser encadenado por un mortal. Asmodeo respondió que si Salomón le quitaba las cadenas y le prestaba su anillo mágico, podría probarle los poderes que poseía. Salomón aceptó. El demonio se puso de pie ante él, con una de sus alas tocando el cielo y la otra apuntando hacia la tierra. Tomó a Salomón, que le había entregado su anillo protector, y lo llevó volando a cuatrocientos kilómetros de Jerusalén, y luego se designó a sí mismo como rey.

Durante tres humillantes años, Salomón vagó por la tierra de Israel, viviendo con lo que le daban en las casas donde pedía de comer. Una y otra vez exclamaba: "¡Soy Salomón, Rey de Jerusalén!" Sus palabras provocaban burlas y risas estridentes. "El más sabio de todos los hombres" era ahora considerado un loco de atar. Era un castigo que le hizo prestar atención a una voz mortecina del pasado. Recordó la moneda y la leyenda: "Esto también pasará". Sintiéndose profundamente reconfortado por el mensaje, volvió a tomar el control de su destino y después de grandes luchas consiguió recuperar su trono y su riqueza. Fue entonces cuando otra vez en la cima de la gloria pensó de nuevo en la moneda y en su reverso. Si en los tiempos difíciles le había ayudado a superar todos los obstáculos cual podría ser el mensaje que la moneda encerraría para los momentos de gloria. Salomón abrió el joyero que su padre le entrego al morir, tomo la moneda le dio la vuelta y leyó: "Gam zeh ya'avor" , "Esto también pasara" y así fue como Salomón se convirtió realmente en el ser humano más sabio de todos los tiempos

lunes, 24 de julio de 2017

EL REY SALOMÓN Y LOS DEMONIOS DEL ABISMO

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Salomón fue un Rey sabio y un mago que hizo desfilar a diversos demonios ante él, y posteriormente les ordenó tareas específicas que realizarían para la consumación de la construcción del Templo de Dios en Jerusalén, un tabernáculo dedicado a su dios Jehová.

El Testamento de Salomón es considerado un texto apócrifo del Antiguo Testamento de la biblia hebrea. La época de estos registros es inciertas pero se considera que fueron escritos entre el siglo 1 a.C., y el siglo 5 d.C. Fueron compuestos originalmente en el idioma griego, pero su origen parece ser de judeocristiano.

Se trata de literatura que abarca desde temáticas teológica, mágica, astrológica, y demoníaca, procedentes del cristianismo, judaísmo, y la mitología griega.

Este Testamento fue traducido de la Clavícula hebrea antigua al latín por el Rabí Abognazar, que lo llevó a la ciudad de Arles, Provenza, cayendo en manos del Arzobispo de Arles, quién lo tradujo a lengua vulgar, sin cambiar ni añadir nada a la traducción original proveniente del hebreo.

De la biblia hebrea se le atribuye al Rey Salomón la autoría de los textos evangélicos reconocidos como Libro de Eclesiastés, Libro de los Proverbios, y también Cantar de los Cantares.

La última obra se escribió en griego en torno al año 452 d.C., y existieron varios manuscritos y versiones de la obra de Salomón que llevó a este Rey de Israel a su gran fama, y que posteriormente fueron llevados con los libros prohibidos, las Clavículas de Salomón y Pequeña Clave de Salomón, y que trataremos aquí en un breve resumen de los sucedido, quedando de la siguiente manera:

Tipos de demonios que se presentaron ante Salomón.
Solicitud a Dios para poseer sabiduría.
Mandato de Dios, el Testamento de Salomón y los Demonios.
Decadencia, la Reina de Saba-Sheba y la muerte de Salomón. 

Tipos de demonios que se presentaron ante Salomón.


Según el Testamento de Salomón, los demonios que se desplegaron ante el Rey Salomón se avenían a la auto definición como criaturas que huyen de la luz del día y son invisibles para los humanos, como los que viven en el fuego del inframundo, los que viven en las sombras y que presencian los crímenes y demás actos inmundos, los demonios del destino, los Íncubos y Súcubos, las cuadrillas demonios que vagan como ejércitos, como los demonios familiares o exhumamos, como los demonios que nacen de la unión con humanos y otros criaturas demoníacas, como los demonios mentirosos y perversos que adoctrinan mentes, como los demonios que atacan a los humanos puros o santos, y como los demonios que seducen a las mujeres para llevárselas al Sabbath o luna llena.

Pero según las Claves de Salomón, Dios le previene y le dice:

“No pienses, oh hijo mío, que no se te permitirá ganar con la buena fortuna y felicidad que los espíritus divinos puedan traerte; por el contrario, les proporciona gran placer hacer servicio a los hombres, para quien muchos de estos espíritus tienen gran afinidad e inclinación, habiéndolos destinado Dios para la preservación y guía de las cosas terrenas que están sometidas al poder del hombre.

Hay diferentes tipos de espíritus, de acuerdo con las cosas sobre las que presiden: algunos de ellos gobiernan los Cielos Celestiales o paradisíacos, otros el cielo estrellado, las estrellas; hay también espíritus del cielo de Saturno, a los que yo llamo saturninos, y también en los cielos de Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio, y la Luna, que son los los que yo llamo jupiterinos, marcianos, solares, venéreos, mercuriales y lunares; existen espíritus tanto en los mundos como en el cielo; existen unos en la región del fuego, otros la región del aire, otros en la región del agua, y otros sobre la Tierra, y todos pueden servir al hombre para que tenga la buena fortuna y entender su naturaleza, y también saber cómo atraerlos.”

Salomón le indica a su hijo Roboam: “Deseo hacerte entender que Dios ha destinado a cada uno de nosotros un espíritu, que nos vigila y tiene cuidado de nuestra preservación; éstos son llamados Genios, que son elementales como nosotros, y que están más dispuestos a prestar servicio a aquellos cuya naturaleza está formada por el mismo elemento que el humano que estos genios habitan; por ejemplo, si fueras tú de temperamento fogoso, es decir, sanguíneo, el genio sería de la naturaleza del fuego, y estaría sometido al imperio de Bael.” 

Solicitud a Dios para poseer sabiduría.


Cuando era joven Salomón había rogado a Jehová para que le proporcionase Sabiduría, y según 1Reyes 3:5-9: sucedió que “Yahvé se le apareció a Salomón… y le dijo: Pide lo que quisieres que yo te dé. Y Salomón dijo:… Da pues a tu siervo un corazón dócil para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo [para poder gobernar….”

En las Claves de Salomón, éste le dice a su hijo Roboam: “Cierta noche, cuando me acostaba a dormir, invoque al más santo nombre de Dios, Iah, EA, y rogué por la sabiduría inefable, y cuando empezaba a cerrar los ojos, el ángel del Señor, el mismo Homadiel, apareció ante mí, me habló muchas cosas cortésmente, y dijo “Escucha, Salomón la oración ante el Altísimo no es en vano, y como tú no has pedido larga vida ni grandes riquezas, ni las almas de tus enemigos sino sabiduría para impartir justicia, esto dijo el Señor De acuerdo con tu palabra, te he dado un corazón sabio y comprensivo, de tal manera que antes de ti no hubo ninguno igual, ni surgirá uno igual en lo futuro.”

¿Qué sabiduría exhortaba?

La invocación la realizó al Dios Shaddai, Elohim, Elohi, Tzabaoth, Elim, Asher, Eheieh, Yah, Tetragrammaton –YHWH-, Shaddai, que significa Dios el Alto y Poderoso, y también es “Jehová de los ejércitos, EA/ENKI, el dios del agua, el Dios de Israel, sentado sobre los querubines.

Según 1Corintios 2:6-8: “Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, de sabiduría oculta,…la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor…” 

Mandato de Dios, el Testamento de Salomón y los Demonios.


Aunque el texto está redactado íntegramente en primera persona, transcurrirá entre primera y segunda persona, con el principal fin explicativo de conceptos y situaciones más generales.

Cuando fue más adulto el Rey Salomón, y siguiendo la Ley-decreto de Dios Jehová, que le encomendó la construcción del Templo de Jerusalén, o Tabernáculo de Dios, para que fuera el lugar donde permanecería el Arca de la Alianza.

El Testamento de Salomón, o últimas palabras del Rey Salomón, se extrajeron del códice de la Biblioteca de París, y comienza de la siguiente manera:

Testamento de Salomón, hijo de David, que era el Rey en Jerusalén, que domina y controla todos -los espíritus- del aire, en la tierra, y debajo de la tierra, y por medio de ellos también he forjado las obras del Templo. Decir también que las autoridades que ejercen contra los hombres, que son estos demonios, y son ángeles caídos.

He aquí, cuando el templo de la ciudad de Jerusalén se estaba construyendo, y los artesanos estaban trabajando en su construcción, que entró el demonio Ornias entre ellos hacia la puesta de sol, y al hijo del jefe de los maestros artesanos le comenzó a quitar la mitad de la remuneración, la mitad de su comida, y también chupó energía de su dedo pulgar de la mano derecha cada día. Entonces el niño crecía delgado, aunque fuera muy querido por el rey.

Entonces el Rey Salomón llamó al chico un día y lo interrogó, diciendo:

¿Es que no te gusta estar con todos los artesanos que están trabajando en el Templo de Dios? ¿Es que no te dan el doble salario y un doble suministro de alimentos? ¿Cómo es lo que día a día y hora por hora tú adelgazas tanto?

Y el niño dijo al rey: “Ruego por ti, oh rey. Escucha lo que ha ocurrido. Después de que todos estamos libres de nuestro trabajo en el Templo de Dios, después del atardecer, cuando me acuesto para descansar, uno de los malvados demonios viene y me quita de la mitad de mi sueldo y la mitad de mi comida. Luego, también se apodera de mi mano derecha y chupa mi pulgar. Y he aquí, mi alma está oprimida, y por eso es que mi cuerpo se queda más delgado cada día.”

Salomón entró en el Templo de Dios, y rezó/meditó noche y día, para que ese demonio Ornias fuese entregado a sus manos, y pudiera tener autoridad sobre él.

Y sucedió a través de mi oración que la gracia que me fue dada por el Señor Dios Sabaoth por su arcángel Miguel.

El Arcángel Miguel le trajo a Salomón un anillo que tenía un grabado de piedra, y me dijo: “Toma, oh Salomón, rey, hijo de David, el don que el Señor Dios ha enviado a ti, el más alto Sabaoth.

Con que has de bloqueo de seguridad de todos los demonios de la tierra, hombres y mujeres, y con su ayuda has de construir Jerusalén. Pero tú debes usar este sello de Dios. Y de esta grabado el sello del anillo se te envió un Pentalpha. “

Salomón fue al niño y le dijo:

“toma esto, y en la hora en la que el demonio vendrá a ti, arrójale este anillo en el pecho del demonio, y debes decir este conjuro: “En el nombre de Dios, el Rey Salomón te pide tu presencia”.

Se llegó el demonio Ornias ante el niño y este tomó el anillo, y se lo lanzó al pecho tal como le dijo Salomón, y he aquí, Ornias, el demonio feroz, llegó como un fuego ardiente. Pero el demonio gritó en voz alta, diciendo: “Niño, ¿por qué has hecho esto a mí?

Y el niño se lo llevó al Rey Salomón diciéndole: “He traído el demonio, oh rey, como tú me has comando, oh mi capitán. Y he aquí, él está ante las puertas de la corte de tu palacio, gritando, y suplicando a gran voz, y me ofrece todo el oro y la plata de la tierra si yo le libero.

Salomón se levantó de su trono, y se fue fuera en el vestíbulo de la corte de su palacio, y allí vio el demonio, estremecimiento y temblor. Y él le dijo: “¿Quién eres?” Y el demonio respondió: “Me llamo Ornias“. Este demonio también le dijo que vivía en la Constelación de Acuario, y que se la conocía como la “llama ardiente o fuego ardiente”.

Ornias era un demonio que rogó por él a Salomón pidiendo su libertad, proponiéndole traerle ante él a todos los demonios del inframundo si le dejaba libre; Salomón le pidió al Arcángel Uriel para que le ayudase con este asunto e inmediatamente bajó de los cielos y se puso frente a Salomón. Entonces ordenó el Arcángel a “todos los monstruos marinos” para que saliesen del “abismo”, y se sometieran al Rey Salomón.

Génesis 1:20. “Y creó Dios los grandes monstruos marinos (dragón del mar) y todo ser viviente que se mueve, en las aguas según su género, y toda ave según su género.”

Salmos 148:7. “Alabad a Dios desde la tierra, monstruos marinos de todos los abismos.”

Job 07:12. ¿Soy el mar, o el monstruo marino de las profundidades que me puso bajo vigilancia?

En los textos apócrifos de 2 Edras 6:48-52, 1 de Enoc 60:7, confirman que estas criaturas eran con forma de Serpiente o Dragones:

“En el tercer día. El agua muda y sin vida no había producido seres vivos ya que se mandó que, por tanto, las naciones de las estrellas podían declaran sus maravillas. Entonces tú guardaste en existencia dos seres vivos; el llamado Behemonth, y la llamada Leviatán.

Y se dio a Behemonth Enoc una de las partes de la Tierra que se había secado, el tercer día de la creación, para que viviera allí, donde hay un millar de montañas; pero Leviatán, que se le dio la séptima parte acuosa.

En el Quinto día. Dijístes a la séptima parte, donde se amontonaron las aguas que diesen criaturas vías, Aves y Peces, así sucedió.

En el Sexto día. El mandamiento distes a la Tierra que antes de que te diese bestias, ganado, y animales que se arrastran, y después de ellos también Adán, a quien tú afirmaste Señor de todas las criaturas, y de él viene todo.”

–Ornias que era una criatura con alas y cara como de león, Salomón lo colocó para que trabajase las piedras del Templo de Dios, y le ordenó que le trajese ante él al Príncipe o Gran Rey de los Demonios, a Beelzebú, un ángel caído, un ángel de la más alta clasificación, el primer ángel del primer cielo que vive en la “estrella de la tarde”, “el lucero del alba”, que es el planeta Venus. Ornias fue en búsqueda de Beelzebú, y lo encontró en su trono, entonces le lanzó el anillo contra su pecho, y este lanzó un poderoso “rugido” y una gran llama de fuego, quedó atrapado por el conjuro y siguió a Ornias hasta presentarse ante Salomón.

(El dios Quetzalcóatl era denominado “el señor de la casa del amanecer”; en la mitología eslava el Dios Zorya también se le denominaba igual; en la biblia aparece como “la estrella de la mañana que designa a Lucifer, Beelzebú, el Querubin desterrado del cielo, según Isaías 14:12; pero en general corresponde al planeta Venus, la denominación del “lucero del alba”; este demonio instigaba y despertaba en los hombres los deseos de la guerra)

-A través de Beelzebú, el Rey Salomón reclamó la presencia de todos los principales demonios, y uno a uno, incluido a Beelzebú, los colocó como trabajadores suyos en el Templo de Jerusalen.

Salomón les realizaba un pequeño interrogatorio con el fin de saber sobre sus obras o trabajos, las enfermedades que envían contra los hombres, las cosas secretas que conocían, qué les unía entre ellos, y les explicaba la forma que iban a ser sometidos.

Salomón interroga a Beelzebú y le pide ver a todos los principales demonios, y éste se comprometió a llevárselos ante él, uno a uno, a todos los “espíritus inmundos” o demonios.

Beelzebú le dijo a Salomón:” Yo estoy a la izquierda de los ángeles del cielo que fueron caídos a la tierra. Y ahora controlo a toda la humanidad que está vinculada con el Tártaro, inframudo, hades, y también acompaño a los “impíos” y los atormento en el Mar Rojo. Yo soy el rey, y traigo la destrucción por medio de los tiranos, y mis propios demonios me veneran como un dios, igual que los hombres. Pero los siervos escogidos por dios, sacerdotes, hombres fieles, se les excitan con malvados deseos de pecados, herejías, y el mal, al margen de la Ley, y de los hechos, y se me obedece, y ellos llevan la destrucción. Me inspiran los humanos con envidia, voluntad asesina, guerreros, sodomías, y otras cosas de maldad. Yo voy a destruir el mundo porque yo traigo la Destrucción.”

Salomón le preguntó entonces a Beelzebú si habían mujeres entre los demonios, y este le dijo que sí, entonces le pidió conocer a alguna, y Beelzebú Salió velozmente y le trajo a la mujer demonio llamada Onoskelis, un espíritu inmundo que vive en Saturno, y desde allí vigilan la Tierra. Vive en una gran cueva subterránea, pero frecuentemente va a los precipicios, los subterráneos, y los barrancos. Ante los humanos se aparece como mujer bella, y estos le veneran y le procesan culto sin saber el daño que se hacen a sí mismos. Ella es reina del lugar.

(Onoskelis tiene piernas de mula y cuerpo de humana, y también es conocida como Empusa)

Luego fue llamado el demonio Asmodeo, quien dijo que nació de la semilla de un ángel celestial y una hija del hombre, y nació en la tierra. Este demonio vive en la estrella brillante del cielo llamada Osa Mayor.

Luego fue reclamado el hijo de Beelzebú que vivía en el Mar Rojo, pero como se negó a traerlo, trajo finalmente al demonio llamado EPHIPPAS de arabia, el viento del demonio, fue obligado a ascender desde las profundidades del mar hasta Salomón.

Ephippas era el llamado “la estrella de la noche”, el 644 por los hebreos, y entre los griegos fue llamado Emmanuel, y por los romanos Eleéth.

Se llegó velozmente otro demonio llamado Tephras, diciendo que eera el espíritu de las cenizas y traía la oscuridad a los hombres, porque prende fuego a los campos y casas. Se sitúa en las esquinas de las casas. Reside en las puntas de los cuernos de la Luna, y en el sur, y no es su estrella. Con muchos nombres le oraban, como por ejemplo Bultala, Thallal, y Melchal, y les cura.

Se acercaron entonces Siete demonios espíritus que decían ser los 33 elementos cósmicos de la oscuridad. Tienen nombre de diosa, y en ocasiones viven también en el Olimpo de los Dioses, en una gran montaña. Las Pléyades.

Job 31:38. “¿Puedes tú obligar a la agrupación de las Pléyades?”

Efesios 6:6-12. “Nuestra lucha no es contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra los poderes, contra el mundo de los gobernantes de la Oscuridad.”

Llegaron muchos más demonios, y finalmente se acercaron ante Salomón:

Un demonio Dragón de tres cabezas con cuerpo de humanoide y forma dragón que tenía cresta sobre su cabeza y era el jefe de los dragones. Este enseñó a Salomón el Oro escondido. A este demonio Dragón se le conoce como un Buda que vive cerca del Gólgota, e intervino en la leyenda de Adán.

También apareció otro demonio con forma de Perro grande que le mostró el terreno montañoso donde estaba una piedra verde que serviría para adornar el Templo de dios. Este demonio se llamaba Rabdos Sceptre.

Luego apareció otro demonio con forma de León rugiente.

Después se llegó un Dragón con alas llamado Bazazeth, y una diosa mujer que vivía en la Luna, y está sentada en el tercer cielo.

Entonces se le acercó el demonio Enépsigos que le profetizó (profecía Lactantius) a Salomón lo siguiente sobre su reino:

“Después de un tiempo tu reino se romperá y será dividido el templo, y todo Jerusalén por los Reyes persas, medas, y caldeos. Y el templo que tú haces será sometido a servidumbre para uso de los dioses, y junto a ellos todos los tesoros serán distribuidos en las manos de los hombres. Y luego vamos a ir con gran poder, aquí y allá, y se difundirán por todo el mundo. Y extraviaremos el mundo habitado por largo tiempo, hasta que el Hijo de Dios se extienda sobre la Cruz. El nombre y su número será el 6442 que es Emmanuel. Por lo tanto Salomón tu tiempo es malo y corto, y el mal y tu reino deberá ser destruido.”

Después de este demonio se llegaron muchos más y a todos Salomón entrevistó, y los ordenó en labores para el Templo de dios. 

Decadencia, la Reina de Saba y la muerte de Salomón.


Y el reino de Salomón fue próspero y su ejército con él. Y Jerusalén tuvo descanso, placer, y alegría. Y todos los reys de las tierras colindantes vinieron ante Salomón, inclusive desde los confines de la Tierra, incluida la Reina del Sur, que conocida como gruja, la Reina de SABA; todos ellos para contemplar el Templo de Dios, cubierto con oro, piedras preciosas, bronce, plomo, hierro, y troncos del mejor cedro.

La Reina de Saba era hija de un jebuseo, la hija del Faraón Namah Roboam Menelik I, la reina Hatshepsut que se convirtió en la reina de Sheba, y se caracterizaba porque su pueblo adoraba al Sol, de la cual se enamoró a pesar de tener infinidad de esposas y concubinas, y le pidió matrimonio, pero los familiares de Saba se opusieron porque no adoraba a sus dioses Baal, Remphan y Moloc, alegando que eran los dioses de sus antepasados. Salomón se negó a la adoración de dioses extraños.

Pero sucedió que poco tiempo después su amada Saba le envió cinco langostas, a través de su mensajero personal, para que las matase en sacrificio en nombre del Dios Moloc, y Salomón así hizo.

Desde ese sacrificio la gloria de dios se apartó de Salomón, y lo dejó sin sabiduría, volviéndose débil y tonto mental. Entonces su esposa le obligó a construir Templos a sus dioses Baal, Remphan y Moloc. El espíritu de Salomón se comenzó a encoger en sus misterios y perdió su poder y gloria.

Según el Corán SURA 34, ALEYA 14: “Cuando la muerte de Salomón nada mostró su muerte salvo un pequeño reptil de la Tierra que roía sus ropas.” (Otras Suras dicen gusano) “Y cuando cayó a las profundidades, los Genios de la Tierra conocieron lo oculto.”

Fuentes y Referencias:

Antiguo Testamento Pseudepigrapha ols. 1 – 2. Editado por James H. Charlesworth en 1983, y reeditado en 1985. Son dos volúmenes de textos apócrifos del Antiguo Testamento que muestra el desarrollo del judaísmo, y las raíces de la religión cristiana. Documentos antiguos judíos cristianos llamados Pseudepigrapha que hablan de la problemática del AT de la biblia.
El Testamento de Salomón. Traducido del códice de la Biblioteca de París, después de la edición de Fleck, Wissensch. Reise, bd. ii. abth. 3.
Del manuscrito Lansdowne 1203, Las verdaderas clavículas de Salomón, traducidas del hebreo a la lengua latina por Rabí Abognazar’.
Versos del Corán que tratan del Testamento del Rey Salomón en las Suras 21, Aleya 81-82; Sura 27, Aleya 17-39; Sura 34, Aleya 12-14.
Profecía Lactantius, Intit. Div. Lib.iv.c 18 del apócrifo del libro de Salomón.

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Reflexiones sobre el 'Cristianismo Evangélico'

Ambrosio medita en su biblioteca sobre asuntos vitales; su conversión a la religión cristiana protestante y el cuestionamiento sobre este ingreso que ya lleva casi un año. Explora los límites de esta nueva visión del mundo y se pregunta si realmente ha valido la pena.

—Ojalá ella llegara de repente, en la mitad de la lluvia— pensaba con melancólica vanidad, viendo por la ventana, la noche bogotana llena de truenos luminosos e hilachos de agua que no terminaban y que se escurrían por el inmenso vidrio. ¡Pero no! Lo más posible es que ella no volviera, quizá no la viera nunca otra vez, y ya pensaba que estaba bien, era lo mejor, que haya retornado a su celda de vida de la que parecía no estar dispuesta a salir, por su elevada altivez.

Ya no importaba. Pensar en ella le era menos penoso e infrecuente. Su recuerdo se diluía rápidamente. Su cabeza intelectual y activa ahora estaba disponible nada más que para producir, analizar, escribir y hacer otras actividades; al parecer ya había pasado su breve periodo de licencia.

Pero más allá de eso estaba la religión a la que ahora pertenecía, así el pastor se esforzara muchas veces en decir que 'no era una religión sino una forma de vida'. La verdad es que sí tenía semejanzas importantes con aquello de lo que se querían apartar: había un rito señalado por horario y organización (Alabanza, diezmo y luego Prédica). Era una distinción importante que fallaba por su propio peso. 

Claro que creía en Jesús y le concedía el clarísimo mérito de ser el Hijo de Dios y Redentor de toda la humanidad. Un modelo de perfección a imitar. Lo que aún le causaba mella en la cabeza era los reparos que aún tenía con respecto a las iglesias evangélicas. Se supone que en términos estrictos él ya era un Cristiano Evangélico.

—¡Válgame Dios!— pensaba Ambrosio con todavía cierta incredulidad. Todavía le era extraño, luego de casi un año, pensar que había sucumbido a las corrientes de lo que antes consideraba como "fanatismo ciego e irracional". Y sin embargo, le gustaba. Le agradaba ir a culto los jueves y los domingos, le gustaban las prédicas y le parecían razonables y "bien fundadas". Todo era bueno. Pero las dudas acechaban.

Pensaba que para tener fe, tantos libros en la cabeza eran más un obstáculo que un puente para reafirmarla. Le dolía un poco porque, ni pensaba renunciar a sus tareas intelectuales, pero tampoco quería del todo estar de lleno en la Iglesia Cristiana. Difícil situación en la que se encontraba su espíritu.

Por otra parte, estaba sucediendo algo imprevisto. Su corazón, que antes parecía suficientemente amurallado, comenzaba a sucumbir ante el embate de una hermosa chica, de mechón azul, que tocaba la guitarra como si fuera un Ángel de Dios en su Trono celestial. Y otra razón poderosa para quedarse, era esperar que Dios hablara sobre el asunto.

lunes, 17 de julio de 2017

La guía de ideología para el pervertido

Slavoj Zyzek es un filósofo y psicoanalista esloveno, crítico de la cultura. Hace una profunda revisión del mundo contemporáneo a través de una mezcla entre marxismo y psicoanálisis lacaniano, que le ha dado una visión muy aguda de los acontecimientos. Es, por el momento, el epítome de una nueva figura que ha surgido en el siglo XXI: el filósofo o intelectual Rock Star.

 A contuniación presentamos el documental "La guía de ideología para el pervertido" donde Zyzek hace un recuento sobre varias producciones cinematográficas, aplicando su particular 'psicoanálisis marxista' y analizando la ideología subyacente a cada película. Si eres admirador de Zyzek y del cine, este documental no tiene desperdicio.

miércoles, 28 de junio de 2017

Al poeta Héctor Escobar se lo llevó 'El Diablo'


La última vez que vi a Héctor Escobar Gutiérrez estaba en una silla de ruedas. Verlo así me causó impacto. Guardé silencio y durante segundos no pude decir mayor cosa. Adentro, desde el fondo de su casa en Providencia, un barrio tradicional de Pereira, Soley Salazar, la ‘mona’, su compañera fiel, me estiraba la mano derecha en señal de que siguiera hacia el interior de la mística casa.

Hasta allá llegamos con el grupo de estudiantes del programa de Comunicación Audiovisual y Multimedios de la Fundación Universitaria del Área Andina, integrantes del Proyecto ‘Pereira 150 líderes’, quienes habían seleccionado el nombre de Escobar Gutiérrez, a quien conocían más como ‘El Diablo’, más como uno de los personajes influyentes de Pereira y del país.

A los jóvenes realizadores, conocer a ‘El Diablo’ en vivo y en persona, les llamaba la atención. Meses atrás me habían manifestado su interés de grabar al poeta, al sonetista y poder compartir con él algunos minutos.

Sentían curiosidad de saber cómo este pereirano que solo estudió hasta segundo de primaria en el colegio público Deogracias Cardona, se convirtió en profesor de filosofía, en un reconocido poeta y sobre todo, como fue proclamado como el Papa Negro luego de que fundó en esta ciudad el Santuario Tántrico de Suramérica, un lugar para venerar al diablo.

Arribamos a su casa hacia las 2:30 de la tarde en un día entre semana cuando el sol picaba más duro. Iban Luisa Monsalve, Jaime Andrés Villa, Manuel Loaiza y Jonathan Vargas.

Escobar estaba en su alcoba, sentado en su cama, un recinto oscuro, cerrado, donde el aire y la respiración se sentían. El lugar estaba decorado con un nochero, una cama muy delgada y en las paredes cuadros e imágenes con puntas colgadas que aludían al satanismo.
Jonathan y Manuel miraban con atención cada detalle, fijaban sus ojos en cada pequeño rostro tallado que había en la habitación. Jaime Andrés dijo en seco que el lugar no servía para grabar, que estaba oscuro.

De inmediato decidimos trabajar afuera en el comedor, donde la luz entraba desde lo alto de la casa. Manuel le dijo a Escobar que había que sacarlo. Escobar le respondió que ese sería un problema nuestro, que salir del sitio era un lío. Sin reparo, Manuel le dijo que lo cargaría y Escobar no se opuso. El joven lo tomó por la cintura y lo alzó hasta la silla. Luego procedimos a sacarlo. Tomamos la silla, una parte de los costados y la otra de las ruedas y lo alzamos hasta llevarlo al comedor.

Sus ojos y un poema

Ya afuera, le vimos el rostro blanco, sus ojos hundidos y sentimos su voz gruesa, honda y pausada. Por instantes lo volví a ver, así como fue siempre: altivo, seguro e interesante. Para muchos soberbio pero para otros: culto, serio e irónico…Ese era Escobar, el mismo que apareciera en el cortometraje ‘El Papa Negro’ dirigido por Diego Alejandro Espinosa Alzate; el mismo que durante décadas fuera portada de revistas y de periódicos donde se proclamaba como promotor del satanismo en el mundo y el mismo que fuera invitado por monseñor Darío Castrillón Hoyos a dar una charla sobre satanismo a la congregación de sacerdotes de Risaralda.

El escritor Gustavo Colorado, en su texto Cara a cara con El Diablo, recordó que Escobar no pudo participar como invitado especial en el I Congreso Mundial de Brujería, que se realizó en Bogotá en 1975. Unos sacerdotes –relató el escritor- que se encargaron de seguir de cerca el curso del evento, fueron quienes se opusieron a la presencia de Escobar.

Aunque no pudo estar en el Congreso, el poeta sí fue quien ofició la primera misa negra en Pereira. Escobar siempre aclaró que era satanista y no satánico. Es más, rechazaba los sacrificios y los actos vandálicos que se hacen en nombre del diablo.

Colorado también narró que en alguna ocasión Escobar fue acusado en una inspección de Policía por un hombre con el que se reunió en varias ocasiones y que sufrió desordenes emocionales. Lo sindicó de haberle robado el alma. Y en otras, investigadores de la Policía visitaron la casa de El Diablo tratando de establecer conexiones entre algunos delitos rodeados de características especiales y él.
En el espacio de la sala, Luisa acomodó algunas imágenes, movió cerámicas, ajustó algunos cuadros y levantó varios de sus poemarios. Los demás encendieron las cámaras, abrieron sus trípodes y verificaron el sonido. Escobar desenfundó un cigarrillo y la ‘mona’, desde lejos, le reprochó que fumara. Escobar lanzó humo una primera vez, luego dos, después tres y se acomodó en la silla con esa vanidad que siempre lo caracterizó. Dominaba la escena, se sentía tranquilo, dispuesto a responder. “Pereira es una ciudad muy especial por sus expresiones artísticas, porque es una ciudad en crecimiento, y porque a través de ella he descubierto y me he dado cuenta que Pereira es la ciudad que necesito para darle curso a mi obra. Yo entiendo por Pereira, que es un espacio para soñar, un espacio para recorrerlo, para identificarlo en cada uno de mis poemas”, respondió.

Minutos después le pedimos que leyera uno de sus poemas y la ‘mona’, desde la distancia, dijo que ya no podía, que a raíz del derrame cerebral no podía leer. Entonces Escobar señaló hacia la mesa donde estaba un disco compacto y dijo que de allí podíamos extraer algún fragmento de sus sonetos y así lo hicimos: “si de tanto estar vivo es que se muere / si de tanto querer es que se olvida / ¿Dónde estará la gracia prometida que nos hará sentir que un Dios nos quiere?”. Ese era Escobar, el lírico, el preocupado por la métrica milimétrica, el escritor disciplinado reseñado en otros países, leído en la maestría de Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira y consultado en el sector académico.
Un provocador que animó desde sus letras y su actitud a grupos de metal de la ciudad que hoy triunfan en Europa y en los Estados Unidos; merecedor de un perfil literario que lograra con acierto Juan Miguel Álvarez para El Malpensante, un hombre que abrió el camino de la poética en varios de los jóvenes de la ciudad que se lanzaron a escribir y que replicaron con orgullo su forma de ver la vida. Amigo de intelectuales, de gente adinerada que lo apoyó siempre, de lectores que siguieron su obra.

Al terminar, los realizadores levantaron sus equipos, se despidieron de él y Escobar apenas alzó la mano, no dijo nada, sólo se llevó un nuevo cigarrillo a la boca. Escobar dejó la tierra y quién sabe dónde está, quizá se lo llevó el diablo. Lo despidieron sus amigos el domingo 19 de octubre en el cementerio La Ofrenda. Queda leer sus 10 libros de sonetos y poemas  y recordarlo con el cabello hacia atrás, vestido de traje negro impecable, serio y buen amigo.

Escrito por, FRANKLYN MOLANO GAONA
Pereira

martes, 27 de junio de 2017

Locura, cuento y muerte en la vida de Horacio Quiroga


Horacio Quiroga, el mayor cuentista latinoamericano, nacido un lejano 31 de diciembre de 1878 en el departamento de Salto, en la República Oriental del Uruguay, sin lugar a dudas vivió una vida trágica, marcada desde el inicio por la muerte y el abandono de sus seres queridos, razón que lo fue hundiendo en una atmósfera dramática rodeada de alucinaciones, crímenes, locura y estados delirantes, sentimientos que marcarán sus obras literarias.
El escritor en su juventud fue un buen deportista, pero también un gran lector.
Hijo de un vicecónsul argentino, Horacio Silvestre Quiroga Forteza, fue testigo de su muerte, cuando su escopeta se disparó accidentalmente. Luego de la tragedia, su madre, la uruguaya Francisca Forteza, lo llevó a Córdoba junto con sus hermanos.
En 1891 contraería sus segundas nupcias con Ascencio Barcos, quien fue un buen padrastro para Horacio y sus hermanos; una vez más la tragedia se hizo presente ya que éste sufre un derrame cerebral, lo que le impidió hablar y posteriormente se suicida disparándose con una pistola.
El escritor en su juventud fue un buen deportista, pero también un gran lector. Sus primeras referencias literarias fueron Leopoldo Lugones y Edgar Allan Poe, quienes posteriormente marcarían sus escritos. Colaboró en las publicaciones La Revista y La Reforma.
Su primer gran amor fue María Esther Jurkovski, quien fuera la inspiradora de “Las sacrificadas” y “Una estación de amor”, que posteriormente compusiera Quiroga. Debido a sus colaboraciones en el semanario Gil Blas de Salto puede conocer a Leopoldo Lugones, con quien inició una amistad.
Quiroga había estudiado en Montevideo y en 1899 fundó en su tierra natal la Revista de Salto, empresa que fue un fracaso; a raíz de éste partió a Europa, viaje que narrará en su obra Diario de un viaje a París (1900).
A su regreso a Montevideo fundó el consistorio del Gay Saber y, pese a su juventud, logró presidir la vida literaria de la capital del Uruguay y las polémicas con el grupo de J. Herrera y Reissig. En 1901 publica su primera obra del género poético: Los arrecifes de coral. En esa época fallecieron dos hermanos a causa de la fiebre tifoidea; a esas se les sumará otra tragedia: al ayudar a limpiar su arma, mata por accidente a su gran amigo Federico Ferrando.
El escritor se sintió desolado y parte hacia Argentina a vivir con su hermana María, donde su cuñado le enseña pedagogía; posteriormente se desempeñaría como profesor de castellano en el Colegio Británico de Buenos Aires en 1903.
Tiempo después partirá junto a su amigo Leopoldo Lugones a una expedición financiada por el Ministerio de Educación a Misiones, con el objetivo de documentar las ruinas de las misiones jesuitas, en la cual participó como fotógrafo; a tal grado fue marcado por esta experiencia que decidió invertir su herencia en unos campos de algodón.
Una vez más un proyecto del escritor fracasaba, aunque fue el detonante para que se decidiera a cultivar la narración breve y desarrollar su estilo. En Buenos Aires trabaja en el Consulado de Uruguay, en 1904; publica El crimen del otro y una novela breve, Los perseguidos (1905), que surgió del viaje realizado con Leopoldo Lugones, y en 1908 una extensa obra denominada Historia de amor turbio.
El 19 de febrero de 1937, Horacio Quiroga bebió un vaso de cianuro que terminó con su vida.
Pasan los años y en 1917 escribe Cuentos de amor, de locura y de muerte, sus relatos para niños Cuentos de la selva (1918), Anaconda (1921), El desierto (1924) y La gallina degollada y otros cuentos, (1925).
Colaboró para publicaciones como Caras y Caretas, Fray Mocho, La Novela Semanal y La Nación, entre otros. En 1927 se casó con una amiga de su hija Eglé, con quien fue padre de una niña, también publicará el libro Pasado amor, el cual prácticamente pasó desapercibido.
Una vez más el escritor se sintió rechazado y retornó a Misiones para dedicarse a la floricultura. En 1935 publicó su último libro de cuentos, Más allá. Quiroga empezó a sufrir una prostatitis, y su esposa lo abandonará. Será hospitalizado en Buenos Aires, donde se le diagnostica un cáncer gástrico.
El 19 de febrero de 1937, Horacio Quiroga bebió un vaso de cianuro que terminó con su vida. Aunque la tragedia después de su muerte seguiría marcando la familia y amigos del escritor salteño. Su hija mayor, Eglé Quiroga, se suicidó, al igual que su viejo amigo el escritor Leopoldo Lugones, con una mescla de whisky y cianuro, y por último su hijo varón, Darío, que era guionista cinematográfico, se suicidó en un arranque de desesperación en 1951.
Sobre la muerte, Horacio Quiroga había confesado por carta a uno de sus amigos:
Cuando consideré que había cumplido mi obra, es decir, que había dado ya de mí todo lo más fuerte, comencé a ver la muerte de otro modo. Algunos dolores, ingratitudes, desengaños acentuaron esa visión y hoy no temo a la muerte, amigo, porque ella significa descanso. That is the question. Esperanza de olvidar dolores, aplacar ingratitudes, purificarse de engaños. Borrar las heces de la vida ya demasiado vivida, infantilizarse de nuevo; más todavía: retornar al no ser primitivo, antes de la gestación y de toda existencia: todo esto es lo que nos ofrece la muerte con su descanso sin pesadillas.

Artículo tomado de letralia.com. Escrito por Washington Daniel Gorosito Pérez, publicado el 26 de Mayo de 2016 con expresa autorización de letralia.com

Washington Daniel Gorosito Pérez Escritor uruguayo (Montevideo, 1961). Radica desde 1991 en Irapuato, Guanajuato (México). Catedrático universitario, investigador, escritor. Tiene premios de cuento, poesía, ensayo, periodismo e investigación en Uruguay, México, Argentina, España, Estados Unidos, Brasil, Alemania y Francia.
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