sábado, 25 de junio de 2016

Soledad de Soledades




Soledad de Soledades 


A Diana.

No conoceré jamás el amor
Y ninguna doncella habitará mi morada
Pero aún tendré el favor de los dioses
Que me darán el poder del oro y de la espada

Prometeo bajará y me dará la llama Olímpica
Que perseguiré desafiante
Sumergido en profundas lecturas
Solitario y en medio de bruñidas torres de libros

Encontraré la redención en incunables
Que mecerán mi soledad excelsa
Y con sabidurías extranjeras me embriagaré
Hasta el éxtasis mismo de la Razón

En el horizonte ya se erige un Imperio
Que decapito a deshora antes de volar
Pero la suerte está echada
Y será mi lenitivo engalanado de brillante

No conoceré jamás el amor
Pero tacones mercenarios visitarán mi morada
Y saciaré por instantes mi sed
En copas de negra inmoralidad

Pero quizá un día los dioses tengan piedad
Y bajen en auxilio de mi ser
E inmerecidamente me traerán
La dama que siempre soñé querer.
                                                                    Alejandro.
 Santa Sofía, Bogotá. 25/06/16


miércoles, 20 de abril de 2016

Mis viajes a Villavicencio

Me encanta salir de Bogotá, salir fuera de esta descuadriculada ciudad, de esta Scorpio City de Mario Mendoza, cambiar de contexto geográfico, cambiar por unos instantes el punto de referencia de siempre, cambiar por unos momentos estar en el centro, del mundo.

El mes pasado viajé cuatro veces a Villavicencio, ciudad maravillosa, la Puerta al Llano, la entrada al llano grande colombiano. Viajar por carretera es genial, desde que se sale de Bogotá por el sur solo se ve verde, montes y montañas y árboles y prados llenos de verde, de un olor a campo inconfundible, magnífico, de esa grandeza verde que solo tiene la naturaleza por estos parajes, que solo tiene esta Colombia. 

Ese delicioso aire húmedo y sofocante que comienza a sentirse al ir bajando la zigzagueante carretera saliento de la meseta, ese delicado y sabroso cambio de clima y de ambiente, dejando atrás aquel triste, gris y desdeñozo frio de la Capital, de la odiosa rutina semanal. Bajando y bajando a través de las montañas, cruzando túneles y puentes sobre rios caudalosos, disfrutando de bosques tupidos, de flores, de una fauna generosa, boyante, casi infinita hasta donde ven los ojos, hasta donde puede sentir el espíritu. Las bocanadas de aire caliente que entran por la ventana del carro

Después de casi dos horas de recorrido cruzamos el puente de Buenavista. El sonido del aire caliente dentro de ese largo tubo de concreto es inolvidable: ya se siente el olor a ganado, a pasto domado por bestias, a Llano, a Llano, a Llano Grande. Bienvenidos a Villavicencio.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Juliana



A Juliana la bella, 
aquel cisne extraviado

Aún en albañales clandestinos, luces alta y bella
Hermosa náyade de cristal, trémula y frágil
Te codicia la turba alicorada a manos de botella
Rodeada como estás, de encanto juvenil.

Te paseas como cisne extraviado sobre aguas turbias
Buscando la felicidad en medio de la cascada de egoismo
Con tus labios carmesí y tu exuberante cabellera negra, el corazón  alegras
Y en medio de tu debilidad, eres fémina llena de heroismo.

Bella y blanca flor de la montaña, bella entre las químeras artificiosas
De este gélido rincón al que viniste a parar
Invitas entre copas a tus delicias
y a las segundas y terceras plantas, a las puertas cerrar

Engalanada al aroma de los geranios de tu tierra
Oigo el acento divino que de tus labios brota
Y rendido a los encantos de tu fina estampa
Balbuceo bajo neones y estridencias y con voz entrecortada
Las letras de tu nombre simulado: Juliana

Juliana de la estera barrial
Juliana la hermosa, altiva y arrogante
Juliana la cariátide de piel de mármol
Juliana la Reina de la noche

Antes de que respondas te arrebatan unas manos sucias
Y tu lumbre femenina se diluye entre escalones al patíbulo
Y te espero con mi botellón y mis angustias
De saberme enfadado y en un rincón, exiguo

Bajas y vuelves a subir, como una montaña rusa
En la que montan decenas de niños despistados
Tratando de sentir la locura de tus frutos, una mano intrusa
Y ves a todos esos fulanos, por tus curvas desgraciados

Me voy de este circo, no sin profunda pesadumbre
Tus ojos se posan furiosos sobre mi escabullida
Y te respondo con los mios lejos en la muchedumbre:
¿Juliana, por qué no te conocí abogada?

domingo, 21 de febrero de 2016

Breve historia del Profesor Ambrosio

El profesor Ambrosio es un catedrático de la Universidad Nacional de Colombia. Cuenta en su haber dos portentosos títulos de Estudios Literarios y Filosofía. Aspira a encontrar la verdad en las cosas y comunicar a través de la palabra (escrita o hablada) sus descubrimientos. Es un hombre maduro, de aproximadamente unos 40-45 años de edad, soltero (qué decir: ¡solterón!). Habita en un generoso apartamento cerca a la Universidad donde trabaja de profesor de Filosofía, un apartamento ordenado pero en donde posee un cuarto atiborrado de libros, de notas, de papeles y demás, un cuarto que ha dado en llamar 'El Cuarto del Gato' (una obvia alusión al 'Cuarto del buho' de León de Greiff).

Es obsesivo con sus lecturas: lee caóticamente, sin un orden establecido, es decir, puede leer 10 o 15 novelas o libros a la vez. Una vez que termina de leer un libro, hace anotaciones respectivas en hojas que conserva en una carpeta en su escritorio de trabajo. Es un ejercicio habitual que le permite hacer una lectura más profunda, visceral y real, que le otorga, al menos la ilusión, de una comprensión cabal de lo leido.

También escribe, pero poco o nada ha publicado porque rehuye claramente las vanidades mundanas del reconomiento y la fama, que podría obtener de sobra. Tiene una clara inclinación por la novela y la poesía, aunque últimamente se está decantando en secreto por un profundo lirismo, escribiendo numerosos sonetos a chicas joyeras o estudiantes de literatura (incluso a alguna que otra vecina de su edificio a la que inconfesablemente desea y que en ocasiones le persigue a él, golpeando su puerta para pedir una taza de azucar (vulgar estrategema, obviamente)).

Se reune todos los jueves en el café-restaurante La Romana en el centro de la ciudad, con un cúmulo de seguidores entre estudiantes y amigos que le han seguido la pista y le interrogan sobre temas varios. Hablan de asuntos muy heterogéneos: desde amor, psicoanálisis, autores de libros, esoterismo, cocina, cuidado de los gatos, hasta la violencia en el país, la lluvia, de la imposibilidad de la paz perpetua, de religión y diseño. De cuando en cuando suelen formarse acaloradas discusiones que suelen terminar en el apartamento del profesor o en la casa de algún otro despistado asistente a las tertulias o simplemente en behodas y bullosas sesiones que prometen continuar con justicia el siguiente jueves.

El profesor Ambrosio ha evadido constantemente el compromiso sentimental: prefirió la cultura, el arte y la vida universitaria a la condena segura de una vida en pareja rutinaria, abyecta y atroz que le parecía tanto como la muerte misma. Por eso decidió volcar su pulsión en la literatura y en su activísima vida académica, en actividades que no le permitieran una mínima abertura de riesgo. Immanuel kant fue su Alter ego por mucho tiempo, pero algo habría de pasar que cambiaría el rumbo aparentemente tranquilo de los acontecimientos. El profesor ama a las mujeres, las desea, pero las rechaza, o por lo menos huye de ellas. Dice que enamorarse es una aberración. Alguna teoría impertinente de uno de sus acólitos tertulianos afirmó que el profesor sufrió una fuerte desilusión en su juventud de la que nunca supo recuperarse. Puede haber algo de verdad en ello, pero no por eso deja de ser una impertinencia, una falta de respeto y una intromisión que no debería repetirse, aunque el profesor nunca se entere.

Cabe anotar que Ambrosio es un personaje de ficción pero no por eso es menos real. A partir de hoy tendrá una presencia viva y patente en todas las historias que de él haremos en este apartado, con la conciencia de que su pensamiento es verdadero. -El cuerpo- dijo una vez el profesor -es un mero engaño, una ilusión necesaria y transitoria, un vehículo para comprender la verdad profunda de las cosas que es a lo que todos estamos llamados-

Bienvenidos.

martes, 15 de diciembre de 2015

El Bronx

¿Por qué no llegué allí si estabamos tan cerca? Nadie me invitó, nadie tuvo la gentileza de llevarme. Me fui muriendo de a poco, a cuentagotas, en estas grises calles por donde se pierden muchos, cuando al lado tenía el portón de mi abismo sin fondo, por donde quería caer, a donde quería llegar irremediablemente, a esa negrura del mundo que pondría fin a tanto sufrimiento estúpido. Allí lo tenía todo y más barato. Tan cerca y nunca llegué a ti; y me arrepiento. Habría sido más rápido y menos doloroso.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Sabidurías de Donald Rumsfeld

Frases de Donald Rumsfeld
Algunas frases extraidas del documental "Certezas Desconocidas" sobre uno de los halcones de la Casa Blanca durante la administración de Bush hijo, Donald Rumsfeld. Polémico y controversial pero aún así me pareció que su inteligencia brota, aún cuando no sea del agrado de muchos, la mayoría.



"Uno esperaría que la mayoría de las cosas que pasan en la vida se convirtieran en lecciones."

"Supongo que les resulta más ameno a algunos poder decir que los empujaron en vez de decir que tropezaron"

"Y nunca debemos olvidar que es más fácil involucrarse en algo que zafarse de algo"

"Muy pocas cosas son justas y las únicas cosas que he comprobado que son duraderas son el conflicto, el chantaje y el asesinato"

"¿No sería maravilloso poder ver qué hay detrás al doblar la esquina, que nuestra imaginación previera todo lo imaginable que pudiera pasar y que, toda esa gama y espectro, seleccionara los eventos que se darían?"

"La ausencia de evidencia no equivale a evidencia de ausencia"

"Sabemos menos, y no más, de lo que creemos saber"

"Hechos conocidos que se desconocen"
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