Una curiosa ironía del destino me hizo encontrarme de repente con un libro de Alfonso López Michelsen titulado Los Elegidos, en una biblioteca anónima personal ubicada en la última loma perdida del último barrio de la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá. Digo curiosa porque después de haber leido el libro me parece que la temática de este no podría estar más alejada ideológica y políticamente del barrio y de las personas donde me lo encontré. Extrañas maneras tiene la vida de enviar mensajes a través del tiempo y de los lugares.

Un mundo burgués y caricaturesco de una sociedad colonial capitalista al que sin embargo B.K. termina sucumbiendo, del que termina dejándose devorar sin quererlo casi. "La Cabrera" (es el nombre de un barrio del norte de Bogotá donde viven parte de las familias más ricas y exclusivas de Colombia) se divorcia sistematicamente del país usando en sus diálogos las más de las veces el francés o el inglés como lenguas de los "centros mundiales" en un intento por emular aquellos paises, despreciando la cultura y las formas locales, haciendo homenaje abyecto, vil y miserable a costumbres extranjeras pisoteando lo local y lo propio, lo auténtico. Esto es la Colombia burguesa que B.K. ve y de la que comienza a hacer parte.
Conoce en una peluquería que frecuenta cada miércoles religiosamente a una hermosa y seductora adolescente que le arregla las uñas llamada Olga. Desde allí empieza a entrañar el verdadero país: el de la gente sencilla, humilde, trabajadora, que no necesita caretas, que se expresa en un lenguaje franco y auténtico; entonces se enamora locamente de ella.
En fin, no voy a dañarles toda la historia. El libro no tiene desperdicio para quienes gustan de lecturas medio barrocas como esta y para quienes estén interesados en entender cómo era la autodenominada "gente bien" de los 40's (que a decir verdad no es muy distinta de la burguesía de ahora en Colombia)
Para terminar me sigue pareciendo sumamente extraña la forma en que me encontré este libro, en una humilde casa de un conocido, en el barrio Jerusalen de Ciudad Bolívar, zona a la que asisto cada quince días los fines de semana con motivo de estar apoyando una fundación de ayuda a jóvenes con problemas de alcoholismo y drogadicción. Mi conocido y amigo tiene una suerte de biblioteca en la segunda planta de su casa construida con suma creatividad. Allí, en medio de cachivaches y cajas sin abrir, tiene una cantidad envidiable de libros y enciclopedias de todo tipo, algunos de ellos empotrados en un armario contra la pared. Al lado de este armario, en una mesita en una esquina, estaba el libro Los Elegidos, con la cara hacía abajo. Lo tomé sin dudarlo mientras mi anfitrión preparaba tinto en el primer piso, y luego sin meditarlo mucho lo pedí prestado.
Nadie se podría imaginar encontrarse un libro que relata (y hasta critica) la exclusivista, excluyente y arribista burguesía colombiana de 1940 en una biblioteca construida casi en una gruta, en el último y más perdido barrio de Ciudad Bolívar. Quién sabe cuántas Olgas habrá allí, muchachas bonitas, alegres y sencillas, alejadas irremediablemente de esas clases sociales que nos han impuesto y que siguen alimentando como brasas ardientes el resentimiento social de nuestro país.
Este ha sido quizá el viaje más curioso que he tenido hasta ahora, de Ciudad Bolívar a La Cabrera.