viernes, 7 de abril de 2017

A los pies del Maestro

¿Es posible, Señor, que te haya visto realmente?
¿Yo? ¿Un sucio pecador indigno y soberbio?
¿O fue sólo mi imaginación pertinaz?

Me ha sido dado por mis ancestros
Que a ti debo clamar con sosiego
Prosternado y en reverente silencio

Sin apenas asomo de emoción
O lo estaría haciendo como hace el vulgo
En insultante griterío

Por mis padres me ha sido dada
La sabiduría de los Misterios
El largo y espinoso camino
De las Iniciaciones Herméticas

Dame Señor,
El discernimiento de saber la verdad
Si te vi, dame por favor el conocimiento
Y si no te vi, también

Yo tengo para mi
Que soy tan indigno de ti
Como lo he sido siempre

Mi cabeza rodó
Imaginación o Epifanía
Esto fue lo que vi:

Postrado a tus pies
Vi tus sagradas sandalias
Coronadas por tu blanco manto
En la Majestad y la Gloria
Del Trono del Altísimo Inefable

Vestía yo de blanco
Y humillado delante de ti
Me vi tan diminuto
En medio de una bruma blanca
De Sacra Santidad

¿Será posible Oh Dios
Que te haya visto realmente?

Mi mente vacila
Llena como está de apócrifos libros y filosofías
De poesías y argucias literarias
De ideologías sibaritas e inútiles

En la visión no me atreví a levantar la cara
Llena de perplejidad y de afiladas lágrimas
Que sangraban mis mejillas
De justa culpabilidad

Tan indigno soy de ti, Oh Señor
Que no lo creo
Porque los Misterios dictan
Que en algazara no se llega a ti

Revélame Oh mi buen Dios
Si fue Visión o alucinación
Porque quiero saber
Que no esté cayendo
En la trampa del fanatismo

Amén.

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