domingo, 2 de agosto de 2015

Claridad




Claridad



 Las cosas que no quieren suceder
son las que vemos en los sueños,
los fantasmas de la villa encantada
disfrutan de sus vacaciones,
el regreso a la realidad
siempre es un mecanismo atascado
y una máscara de enormes colmillos
avanza por los estrechos pasillos,
no se lo cuentes a papá
o nos encerrará en su miedo,
no se lo digas a mamá
o se vendrá a bailar con nosotros,
oh, en el profundo abismo de los días
mi subrazón subsiste
y el amanecer nos anuncia
que el mar volverá a ser azul
y blanco el arañazo de las olas,
sobrevuela el alba
la luz que aguardaba en los cementerios
la huida de los fantasmas,
el sol entibia las rocas
sobre las cimas de la realidad,
mi tierna tórtola turca,
bailemos aún unas horas,
podréis correr y gritar
pero no podréis encontrarnos,
suele quedar un rescoldo en la hoguera,
una sombra en las nubes,
una pausa en el flujo del discurso
que tú puedes interpretar,
la realidad como mundo infernal,
si yo elegí el camino más difícil
y me quedé a vivir en él,
tú lo crees cada vez más oscuro
y sin embargo la luz brilla ahí,
refulgiendo ante ti,
la realidad no es un mundo infernal
sinō el país en el que vives
y deberás intentar entender
en lugar de encender inciensos
y recitar huecas plegarias
en las mansiones encantadas,
los fantasmas no oyen tus susurros
y se ríen en el silencio, escúchalos,
de los humos perfumados,
de los rezos aturdidos,
mientras la nova fulgura ante ti,
reluciendo aún ahí,
oh, la profunda bruma de los días,
la oscuridad causa ceguera
y la luz solo deslumbra a los ciegos,
los que porfían en negarse a ver,
mi tierna tórtola turca,
vamos a bailar aún un poco,
un año o una breve eternidad,
si el tiempo tampoco existe
no te detengas a esperar,
que no hay más y es mucho
lo que nos resta por bailar,
y nadie lo sabe ni lo sabrá,
como viento viene y en viento vuelve,
aunque corra, nunca me alcanzará,
algunos líquenes en la sombría
profundidad de la vida
prefieren ignorar la claridad
mientras otros, firmes, subsisten
aferrados a las rocas
sobre las cimas de la realidad,
y el mar sigue siendo azul
por la mañana y las olas
arañan blancas la playa
y la luz colma el alba
deslumbrando solo a los ciegos,
sí, tierna tórtola turca,
sumidos en la honda oscuridad,
pero la luz está brillando ahí
y tú cada vez sin embargo
ves el cielo más oscuro,
y la tenebrosa niebla te envuelve
y el horror se ríe bajo tus pies..


Alejandro


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