domingo, 2 de agosto de 2015

Linda Goodman

Fragmento de un capítulo del libro de Linda Goodman: 

El  niño  es  ahora  un  púber,  y  el  alma  ha  evolucionado hasta  la  etapa  de  Cáncer:  flota  entre  la  infancia  y  la madurez, anhela ser adulto y sin embargo vacila en pasar al otro lado. Cáncer vuelve a avivar la conciencia de las  fuerzas  nocturnas  negativas,  femeninas  y  reflexivas. Pero  esta  segunda  experiencia  de  la  noche  está fusionada  con  una  sensación  nueva,  más  rica  e  incluso  más  sensual  (que  era  sólo  una  inspiración  poética,  y todavía  no  una  realidad  auténtica,  en  el  nivel  anterior  de  Tauro),  porque  se  ha  producido  un  cambio  de estación. El despertar de la primavera se ha ahondado en un sueño de una noche de verano con toda su belleza madura y fragante para estos hombres y mujeres, estos Oberón y Titania, de Cáncer. Ahora  la  melancólica  y  sensible  alma  «púber»  vacila  entre  la  dependencia  infantil  y  el  mundo enloquecedoramente seductor y tentador de los adultos (¿qué significa ser hombre o mujer?). Esto se expresa deliciosamente  en  los  experimentos  entre  los  mundos  humano  y  feérico  del  famoso  clásico  del  Tauro Shakespeare.  Puck,  el  simbólico  púber  Cáncer,  observa  a  los  adultos (humanos)  en  el  entorno,  y  es  prodigiosamente  sensible  a  todo  lo  que  ve  y  oye.  Pero  este  mundo  adulto,  material,  que  él  espía  con  tanta vehemencia, exhibe vislumbres de frecuentes desilusiones. Y por ello los sueños de Cáncer están llenos de sobresaltos, hacen que el Cangrejo clame en la noche, y que a veces saque del armario el viejo y simbólico osito de Tauro y lo abra& fuertemente cuando nadie lo ve. Tal  como  les  sucede  a  los  hombres  y  mujeres  de  Cáncer,  los  estados  de  ánimo  cambiantes  de  los  púberes cabales los intrigan a éstos tanto como a sus familias. Pero estos terrores son muy concretos para los Cáncer, quienes  temen  que  la  madurez  implique  la  pérdida  de  la  seguridad  de  la  que  disfrutan  junto  a  sus  padres y sobre  todo  junto  a  la  madre.  ¿Los  futuros  extraños  se  preocuparán  tanto  por  los  Cáncer  y  los  amarán  tan incondicionalmente como la madre? Cáncer sospecha que no. Incapaces de explicar sus aprensiones, los Cangrejos se tornan reservados, sueñan a solas... o se esconden y se enfurruñan, imaginando que nadie los entiende. En el nivel de Cáncer, la posible pérdida de la protección parental  obsesiona  al  inconsciente.  Cáncer  ya  ha  aprendido  lo  que  es  la  pérdida.  Quizá  los  amigos  de  la  infancia se han mudado, la familia ha cambiado de residencia, el viejo barrio con el que estaba compenetrado ha desaparecido. El mundo ya no es tan emocionante ahora que el Cangrejo intuye sus trampas ocultas. Los hombres  y  mujeres  Cáncer  «púberes»  saben  que  la  maduración  les  producirá  infaliblemente aflicciones inesperadas, y por ello se aferran a aquello en lo que saben que pueden confiar: el ayer. Como las nuevas sensaciones son muy agudas, Cáncer ve una combinación de tragedia y comedia en la Vida a  medida  que  ésta  se  expande  en  su  conciencia  a  lo  largo  de  su  primera  incursión  por  el  sensible elemento Agua.  Igualmente  a  pesar  de  su  timidez  innata,  el  alma de  Cáncer  no  se  dejará  relegar  a  segundo  plano, porque  ésta  es  la  segunda  experiencia  como  líder  cardinal,  que  puede  trocar  el  miedo  ilógico  en  cautela sensata. Los Cangrejos desean tanto la Luna llena como la nueva, sólo tienen una conciencia parcial de lo que anhelan...  y  son  renuentes  a  averiguarlo.  ¿Qué  reserva  el  mañana?  El  sentimiento  empuja  el  alma  Cáncer púber a las lágrimas. Impulsados por la necesidad de ocultar sus verdaderas emociones, los Cangrejos dicen:  «yo  SIENTO», y  después  para  que  nadie  sospeche  que  sienten  tan  vehementemente,  bromean,  creyendo engañar  a  los  demás.  Si  al  hombre  o  mujer  Cáncer  no  se  lo  trata  con  ternura  en  esta  etapa  crucial  de  la  evolución del alma, desarrolla un caparazón permanente duro y protector para defenderse del mundo cruel. Las cualidades positivas de Cáncer son la imaginación, la tenacidad, la ternura, la sensibilidad. la solicitud y la cautela. Expresadas en su forma negativa se transforman en mezquindad, irritabilidad, melancolía, avaricia y cobardía, comportamiento posesivo y ánimo taciturno. Para  el  Cáncer,  así  como  para  el  verdadero  púber  inseguro  y  sentimental,  el  amor  ha  vuelto  a  asumir importancia, por encima de todo. Pero ahora es sinónimo del hogar, que representa la seguridad emocional... y la necesidad de amor es tan grande que debe encubrirse tras las lágrimas afligidas y la risa lunar.

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