domingo, 2 de agosto de 2015

Luvina

Desde la entrada ya se percibe el olor a libro mezclado con exquisito café. El espacio es deliciosamente acogedor, hay como un áura de no se qué elitismo intelectual pero eso no es algo necesariamente malo, no tiene por qué serlo, en fin. Luvina no hace justicia al cuento homónimo de Juan Rulfo del que creo extrajeron el nombre. Luvina Libreria sin duda queda en lo alto del cerro, pero no en un cerro desolado, gris o sepia, árido y triste, ¡nada de eso!

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