Pereira
miércoles, 28 de junio de 2017
Al poeta Héctor Escobar se lo llevó 'El Diablo'
Pereira

Escribir literatura y poesía es una forma de encontrarse a uno mismo, de reencontrarse. Es un modo de pactar en silencio y en secreto con los dioses y las musas. Haciendolo desde esta comarca que sueña con ser un día Imperio.
martes, 27 de junio de 2017
Locura, cuento y muerte en la vida de Horacio Quiroga
El escritor en su juventud fue un buen deportista, pero también un gran lector.
El 19 de febrero de 1937, Horacio Quiroga bebió un vaso de cianuro que terminó con su vida.
Cuando consideré que había cumplido mi obra, es decir, que había dado ya de mí todo lo más fuerte, comencé a ver la muerte de otro modo. Algunos dolores, ingratitudes, desengaños acentuaron esa visión y hoy no temo a la muerte, amigo, porque ella significa descanso. That is the question. Esperanza de olvidar dolores, aplacar ingratitudes, purificarse de engaños. Borrar las heces de la vida ya demasiado vivida, infantilizarse de nuevo; más todavía: retornar al no ser primitivo, antes de la gestación y de toda existencia: todo esto es lo que nos ofrece la muerte con su descanso sin pesadillas.
Washington Daniel Gorosito Pérez Escritor uruguayo (Montevideo, 1961). Radica desde 1991 en Irapuato, Guanajuato (México). Catedrático universitario, investigador, escritor. Tiene premios de cuento, poesía, ensayo, periodismo e investigación en Uruguay, México, Argentina, España, Estados Unidos, Brasil, Alemania y Francia.

Escribir literatura y poesía es una forma de encontrarse a uno mismo, de reencontrarse. Es un modo de pactar en silencio y en secreto con los dioses y las musas. Haciendolo desde esta comarca que sueña con ser un día Imperio.
lunes, 26 de junio de 2017
Poeta RUSO - Yevgueni Yevtushenko
Con más de 150 obras en su haber fue nominado desde 1963 en varias ocasiones al Premio Nobel de Literatura.
Fue sepultado en el cementerio de Peredélkino, un poblado en las afueras de Moscú, cerca de la tumba de otro enorme literato como fue Boris Pasternak; así era su deseo.
El ajedrez de México
El sol amodorrado.
El polvo amodorrado se derrumba por el camino.
El tañido amodorrado del espejismo.
El gemido amodorrado de un buey.
Flotan bamboleándose con modorra
un sombrero y otro sombrero;
el primer peón,
el segundo peón,
el tercer peón.
En castellano el peón es el campesino más pobre
y es también
la figura más pequeña del ajedrez.
Sacrificar al peón es una ley de todos los partidos,
el triste ajedrez de América Latina
es una burla amarga para ustedes:
primer peón,
segundo peón,
tercer peón.
Los pedacitos de la tierra campesina
son las casillas de este tablero tan cruel.
Con ustedes, los héroes del machete,
juegan desde los tiempos más lejanos.
Las manos sucias que no huelen nunca
como huele el mango salado del machete.
Juegan con el primer peón,
con el segundo peón,
con el tercer peón.
¡Que lástima, señores socios del ajedrecismo político,
que este tablero no sea liso!
¡Sería magnífico nivelar estas incómodas montañas!
¡No dejan jugar!
¡Afuera estas torpes palmas y estas cabañas!
Y la muerte mete en su sombrero,
brillante por fuera, pero negro por dentro,
los mete a ustedes:
el primer peón,
el segundo peón,
el tercer peón.
¡Traición, hermanos peones!
¡Quitaron del tablero a Emiliano Zapata y Pancho Villa!
El peón que cumplió su papel
no es necesario para los señores ajedrecistas.
Nos sacan a todos del tablero
o el puño de hierro,
o dos dedos, tan tiernos,
quitan al primer peón,
al segundo peón,
al tercer peón.
Cuántos peones cayeron
sin cantar hasta el fin La cucaracha.
Ellos no se convirtieron en reyes.
¡Las patadas son tan duras!
Pero dentro de los muertos
se ocultan los reyes,
asesinados en los peones;
en el primer peón,
en el segundo peón,
en el tercer peón.
¡Viva el quinto peón!
Washington Daniel Gorosito Pérez Escritor uruguayo (Montevideo, 1961). Radica desde 1991 en Irapuato, Guanajuato (México). Catedrático universitario, investigador, escritor. Tiene premios de cuento, poesía, ensayo, periodismo e investigación en Uruguay, México, Argentina, España, Estados Unidos, Brasil, Alemania y Francia.

Escribir literatura y poesía es una forma de encontrarse a uno mismo, de reencontrarse. Es un modo de pactar en silencio y en secreto con los dioses y las musas. Haciendolo desde esta comarca que sueña con ser un día Imperio.
domingo, 25 de junio de 2017
Lo que NO debemos llamar, Literatura
ESOTERISMO: LITERATURA EN APOGEO

Escribir literatura y poesía es una forma de encontrarse a uno mismo, de reencontrarse. Es un modo de pactar en silencio y en secreto con los dioses y las musas. Haciendolo desde esta comarca que sueña con ser un día Imperio.
sábado, 24 de junio de 2017
Treinta años - Frank Báez
Treinta años
Dentro de unas semanas voy a cumplir treinta años.
Comenzarán a salirme arrugas,
patas de gallina, papada.
Me crecerá de pronto un bigote tercermundista.
Perderé habilidades.
Adquiriré complejos.
Me pondré paranoico
ante la inminente caída del pelo.
Mi cancelación.
La cara en el espejo.
La disminución de neuronas.
El matrimonio.
Las deudas.
Las enfermedades de transmisión sexual.
La impotencia sexual.
A los treinta ya no enfrentas la vida
como un cazador de búfalos
sino como un tráfico que dirige el tránsito
y que teme que lo atropellen
y es que tienes más posibilidades de morir
que por ejemplo a los veintiuno
que fue la edad en que tomé una guagua a Cabarete
y me pasé la tarde y la noche sentado en la playa
mirando las olas del mar
y pensando en que caminaría entre las aguas
hasta ahogarme
como lo hizo la poeta uruguaya,
aunque al final desistí pensando en todos los poemas
que me faltaban por escribir.
O la vez en que estaba con una mujer ajena en un carwash.
O el tiroteo en Plaza Central.
O el año pasado que me metí en el mar
con un amigo ruso y las olas nos embistieron
semejantes a una manada de toros
que pensé que de esta no me salvaba nadie.
Llegar a los treinta gordo y con las posibilidades
de disfrazarte de Santa Claus en Navidad.
Tomando pastillas. Jugando la lotería.
Comprando productos bajos en calorías.
Empeñando prendas, licuadoras, anillos.
Visitando un psicólogo a escondidas.
Bebiendo los lunes con el equipo
de softball de la compañía.
Tener treinta y ser el hazmerreír de los poetas
de veintidós y veinticuatro.
Las musas siempre se van con los jóvenes poetas.
Tacharán mi teléfono y mi dirección de sus agendas.
Finalizada mi carrera de poeta
escribiré mi obra completa en el campo.
Todo mi público será un sarcástico gato.
A los 20 uno escribe poesía como si fuera un reactor nuclear.
A los 30 uno escribe como si fuera el operario del reactor nuclear.
Atravesaré los treinta sobre una tabla de náufrago
soñando que los cuarenta serán peores o mejores.
Triste como un vendedor de zapatos del Conde
retornaré de la oficina tarde en la noche.
No sólo tendré los zapatos mojados por la lluvia
sino también el ruedo de los pantalones,
las medias y los pies.

Escribir literatura y poesía es una forma de encontrarse a uno mismo, de reencontrarse. Es un modo de pactar en silencio y en secreto con los dioses y las musas. Haciendolo desde esta comarca que sueña con ser un día Imperio.
domingo, 18 de junio de 2017
Libro de El Rey Salomón

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jueves, 15 de junio de 2017
¿Cómo se forma un Egregor?
El interés por parte de los ocultistas venía precisamente por la conexión que se establece entre los participantes y el egregor en cuestión, pues no es tan fácil desprenderse de un egregor, una vez creado, sus creadores y los participantes del egregor quedan de alguna manera vinculados a él, de manera que, como el Golem, cobra vida y se alimenta de sus pensamientos, sentimientos y actos, y al alimentarse de estas personas les va consumiendo el fluido vital, como un vampiro, siguiendo con el ejemplo de la empresa, las personas entregan su energía vital, su vida (muchas horas de su vida) a mantener el egregor. Esto no es ni bueno ni malo, de hecho, las Escuelas de Misterios siempre han trabajado con estas criaturas, al igual que las religiones, algunas de ellas denominan "dios" a lo que no deja de ser un egregor. Por tanto, tenemos muchas clases de egrégores. Pero lo que aquí nos interesa es cómo se crea y su naturaleza.
1.- ¿CÓMO SE CREA UN EGREGOR? Para crear un egregor basta con un "ritual". Rito es aquello que repetimos una y otra vez, puede contener oraciones, gestos, representaciones, etc. Lo importante es la repetición. En una Escuela de Misterios se lee un texto que nos coloca ante algunas ideas trascendentes, para elevar el pensamiento y estimular sentimientos elevados. Rituales sublimes crearán un egregor sublime, un partido de fútbol creará otro pero de naturaleza muy básica.
2.- NATURALEZA DEL EGREGOR. La naturaleza del egregor es mental, pues agrupa unos determinados pensamientos que se repiten en el ritual, pero también tiene una fuerza afectiva, capaz de conmover emocionalmente. Si el ritual se efectúa con una determinada intensidad y por parte de los participantes hay un compromiso grande, se puede lograr que esa fuerza mental-emocional "cobre vida", y ciertas fuerzas vitales puedan alimentar al egregor. Entonces el egregor dejaría de ser meramente mental-emocional para convertirse en un campo de vida, del cual los participantes podrán alimentarse-vitalizarse, a la vez que lo alimentan y le entregan su vitalidad.
3.- UTILIDAD DEL EGREGOR PARA LA ELEVACIÓN DE LA CONCIENCIA. El egregor va a alimentarse de pensamientos, sentimientos, deseos e intenciones de sus miembros, por lo que su bondad o maldad dependerá del estado de conciencia de los participantes. Es por ello que un egregor puede ser una herramienta muy útil en el proceso de elevación de la conciencia o puede ser un vampiro que se alimente de sus participantes, de ahí el Golem que se alimentaba de los miedos de los habitantes del gueto de Praga.
4.- INTENSIDAD DEL EGREGOR. La intensidad del egregor dependerá de la capacidad del grupo de "aislarlo", por ejemplo, en un templo consagrado a ese egregor, donde las personas que participan estén consagradas al culto y mantenimiento de la pureza del egregor, e incluso se identifican con él.
5.- EGREGOR AL SERVICIO DEL MUNDO. Un egregor puede utilizarse de forma centrífuga o centrípeta, pues se trata de un conjunto de fuerzas que se pueden proyectar para retroalimentar al egregor y a los participantes en sus rituales, o para irradiar la fuerza del egregor hacia el exterior en un acto de servicio a otros seres vivos. En este sentido la Sociedad Teosófica fue pionera en el trabajo con un egregor de forma centrífuga, hacia el exterior, con el trabajo de la Orden Teosófica de Servicio, fundada en el año 1908 por la Dra. Besant, y sobre todo, con sus rituales de sanación, proyectando pensamientos y sentimientos curativos hacia las personas enfermas. Estos rituales son, sin duda, uno de los trabajos más elevados que ha conocido Occidente en esta época, pues conectan con la compasión del Buda y los bodhisattvas, así como, con el mito del Santo Grial, que según la leyenda otorgaba la salud y larga vida. Los participantes en estos rituales debían mantener una dieta vegetariana por razones de pureza y por el servicio a los animales, como nuestros hermanos menores en la evolución de la conciencia.

Escribir literatura y poesía es una forma de encontrarse a uno mismo, de reencontrarse. Es un modo de pactar en silencio y en secreto con los dioses y las musas. Haciendolo desde esta comarca que sueña con ser un día Imperio.
miércoles, 14 de junio de 2017
Poemas a deshora
Angustia
Voy caminando,De desazón en desazón
De angustia en angustia
Y de dolor en dolor
Y de recuerdo en recuerdo
Se me van los años que debían ser felices
La juventud
De vez en vez
Encuentro un lenitivo
Como una pompa de jabón
Breve
Y vuelvo al mismo camino
Largamente conocido
De espinas
Y sueño a diario
Con una felicidad
Que nunca llega
Un día, creo,
Dios me concederá
Una tranquilidad larga
Ojalá no sea
En ese instante
Antes del fin.
Ausencia
Hundida aún en la memoria
Fluye tu imagen
Invadida de nostalgia
Desdibujada por los meses
Y por los pasos
Sobre el asfalto
De esta vida de cemento
De noche
Bajo el océano onírico
Profundo y traicionero
Busco tu rostro
Y sueños estelares
Te claman
Una algarabia silenciosa
Te llama con violencia
Es la algarabia
De mi esperanza
Tambaleante y mendiga
Herida de muerte
De volver a verte
Fulgurante y renacida
Disponible y dispuesta
A todo o nada
Pero ya ves
Que estos versos
Nada pueden
Sino quejarse
De tu partida
Y de tu peso
En mi almohada confesora
De tu empadada ausencia.

Escribir literatura y poesía es una forma de encontrarse a uno mismo, de reencontrarse. Es un modo de pactar en silencio y en secreto con los dioses y las musas. Haciendolo desde esta comarca que sueña con ser un día Imperio.