jueves, 15 de junio de 2017

¿Cómo se forma un Egregor?


El Golem, según relata la novela de Gustav Meyrink, era una forma monstruosa corporizada surgida del miedo de la comunidad judía del Gueto de Praga. Se trata de una idea muy en boga entre los ocultistas del siglo XIX y XX, que denominaban "egregor" a estas formas densas o sutiles formadas por los pensamientos y sentimientos de un colectivo de seres humanos. El egregor supone que los seres humanos tienen una capacidad creadora en distintos planos mentales cuando se encuentran en grupo y, a través de un "ritual", son capaces de coordinar su pensamiento, deseo y voluntad. El "ritual" no tiene porqué ser un acto mágico, la realidad es que todo acto repetido periódicamente tiene la capacidad de crear un egregor. Un partido de fútbol, por ejemplo, tiene la capacidad de crearlo, miles de personas vibrando juntas, unificando su pensamiento, deseo y voluntad, gritando juntas las mismas consignas, es, sin duda, un moderno "ritual"; al igual, que una empresa, donde varias personas cada día repiten los mismos actos, con una misma idea y un mismo deseo.
El interés por parte de los ocultistas venía precisamente por la conexión que se establece entre los participantes y el egregor en cuestión, pues no es tan fácil desprenderse de un egregor, una vez creado, sus creadores y los participantes del egregor quedan de alguna manera vinculados a él, de manera que, como el Golem, cobra vida y se alimenta de sus pensamientos, sentimientos y actos, y al alimentarse de estas personas les va consumiendo el fluido vital, como un vampiro, siguiendo con el ejemplo de la empresa, las personas entregan su energía vital, su vida (muchas horas de su vida) a mantener el egregor. Esto no es ni bueno ni malo, de hecho, las Escuelas de Misterios siempre han trabajado con estas criaturas, al igual que las religiones, algunas de ellas denominan "dios" a lo que no deja de ser un egregor. Por tanto, tenemos muchas clases de egrégores. Pero lo que aquí nos interesa es cómo se crea y su naturaleza.

1.- ¿CÓMO SE CREA UN EGREGOR? Para crear un egregor basta con un "ritual". Rito es aquello que repetimos una y otra vez, puede contener oraciones, gestos, representaciones, etc. Lo importante es la repetición. En una Escuela de Misterios se lee un texto que nos coloca ante algunas ideas trascendentes, para elevar el pensamiento y estimular sentimientos elevados. Rituales sublimes crearán un egregor sublime, un partido de fútbol creará otro pero de naturaleza muy básica.

2.- NATURALEZA DEL EGREGOR. La naturaleza del egregor es mental, pues agrupa unos determinados pensamientos que se repiten en el ritual, pero también tiene una fuerza afectiva, capaz de conmover emocionalmente. Si el ritual se efectúa con una determinada intensidad y por parte de los participantes hay un compromiso grande, se puede lograr que esa fuerza mental-emocional "cobre vida", y ciertas fuerzas vitales puedan alimentar al egregor. Entonces el egregor dejaría de ser meramente mental-emocional para convertirse en un campo de vida, del cual los participantes podrán alimentarse-vitalizarse, a la vez que lo alimentan y le entregan su vitalidad.

3.- UTILIDAD DEL EGREGOR PARA LA ELEVACIÓN DE LA CONCIENCIA. El egregor va a alimentarse de pensamientos, sentimientos, deseos e intenciones de sus miembros, por lo que su bondad o maldad dependerá del estado de conciencia de los participantes. Es por ello que un egregor puede ser una herramienta muy útil en el proceso de elevación de la conciencia o puede ser un vampiro que se alimente de sus participantes, de ahí el Golem que se alimentaba de los miedos de los habitantes del gueto de Praga.

4.- INTENSIDAD DEL EGREGOR. La intensidad del egregor dependerá de la capacidad del grupo de "aislarlo", por ejemplo, en un templo consagrado a ese egregor, donde las personas que participan estén consagradas al culto y mantenimiento de la pureza del egregor, e incluso se identifican con él.

5.- EGREGOR AL SERVICIO DEL MUNDO. Un egregor puede utilizarse de forma centrífuga o centrípeta, pues se trata de un conjunto de fuerzas que se pueden proyectar para retroalimentar al egregor y a los participantes en sus rituales, o para irradiar la fuerza del egregor hacia el exterior en un acto de servicio a otros seres vivos. En este sentido la Sociedad Teosófica fue pionera en el trabajo con un egregor de forma centrífuga, hacia el exterior, con el trabajo de la Orden Teosófica de Servicio, fundada en el año 1908 por la Dra. Besant, y sobre todo, con sus rituales de sanación, proyectando pensamientos y sentimientos curativos hacia las personas enfermas. Estos rituales son, sin duda, uno de los trabajos más elevados que ha conocido Occidente en esta época, pues conectan con la compasión del Buda y los bodhisattvas, así como, con el mito del Santo Grial, que según la leyenda otorgaba la salud y larga vida. Los participantes en estos rituales debían mantener una dieta vegetariana por razones de pureza y por el servicio a los animales, como nuestros hermanos menores en la evolución de la conciencia.

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