domingo, 9 de octubre de 2016

Amor
















  
A Cristina

—¿Donde está el amor?— interrogué a la rosa
Pero ella sólo se mecía al viento
Los sépalos se estremecían
Una mariposa flotó indecisa

El cerezo cayó del árbol
Y el verde húmedo vaciló un instante
La mariposa aterrizó sobre el pétalo
Su probóscide se alargó al infinito

Manó espléndido néctar
La brisa interrumpió el sueño del cerezo
Que se marchó a un arroyó
Feliz de ser testigo

La rosa nunca replicó
Pero entonces comprendí
Mirando arriba, al Celeste azul
Que siempre estuviste allí,
y que me esperaste.

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